Killing Floor 3 [REVIEW] – [IRROMPIBLES] El gamer no muere, respawnea



Perdiendo la apuesta por el rocanrol

Hay un recuerdo grabado a fuego en la memoria de todo el que haya quemado horas en esta saga: el del caos absoluto. El de una banda de metal industrial reventándote los tímpanos mientras seis tipos sucios y malhablados intentaban sobrevivir a una marea de carne podrida. Era anarquía pura, un pogo de tripas y balas sin más reglas que la de no morir. Era nuestro querido quilombo. Por eso, cuando nos sentamos a jugar a Killing Floor 3, lo hicimos con una mezcla de esperanza y pánico, preguntándonos si estaría a la altura. Y después de varias horas de masacre, la respuesta no es sencilla.

Carnicería con manual de instrucciones

La fórmula base sigue ahí: seis jugadores, oleadas de Zeds cada vez más jodidas y un jefe final. Pero todo se siente… ordenado. Los mapas, aunque más grandes y con más verticalidad, son más legibles, más predecibles. Pasamos de los laberintos mugrosos de los primeros juegos a depósitos y ciudades genéricas que parecen sacadas de un Call of Duty. El caos, esa sensación de que todo se podía ir al diablo en cualquier segundo, ha sido reemplazado por una coreografía más limpia. Los Zeds ahora son más tácticos, usan el escenario, nos flanquean… pero en el proceso perdieron esa imprevisibilidad animal que los hacía aterradores. Ahora estamos ante una masacre eficiente, prolija.

La jugabilidad sigue siendo sólida, no nos malinterpreten. El gunplay es robusto y el nuevo sistema de desmembramiento M.E.A.T. 2.0 es una sinfonía gore. Ver cómo los enemigos se deshacen pedazo a pedazo es un espectáculo. El problema es que las armas no acompañan. La mayoría del arsenal se siente anémico, sin el impacto, la patada y el sonido atronador que convertían a cada disparo en KF2 en un orgasmo de violencia. Es como tener un motor de Ferrari en el chasis de un Fiat 600: se ve impresionante, pero no te mueve un pelo.

Ganó el grindeo

El sistema de clases también pasó por el filtro de la estandarización. De las diez clases de KF2, ahora tenemos seis “especialistas” con roles más definidos. La idea es fomentar la sinergia y el trabajo en equipo, lo cual está bien en los papeles. Pero en la práctica, se siente como un paso atrás. Los árboles de habilidades son más lineales, con pocas decisiones reales, premiando más el grindeo que la creatividad. Se siente como que estamos llenando una planilla de Excel para optimizar nuestro personaje, no construyendo una máquina de matar a nuestro gusto.

Esta sensación se potencia con un sistema de progresión que ya huele a live service desde acá a la China. Pases de batalla, monedas virtuales, una tienda de cosméticos… todo el paquete. La progresión ya no se siente como una recompensa por ser bueno, sino como una obligación para no quedarse atrás. Es el mismo modelo que hemos visto en cientos de juegos, un modelo que sacrifica la personalidad en el altar del engagement. Y en un juego que se definía por su espíritu punk y anárquico, esto es casi un sacrilegio.

Funciona, pero…

Después de varias horas, la sensación es agridulce. Killing Floor 3 funciona. Es un shooter cooperativo sólido, que en sus mejores momentos, con un equipo de amigos, puede ser muy divertido. Pero se olvidó de ser un Killing Floor. Perdió la mugre, el caos, la irreverencia y la identidad que lo convirtieron en un clásico de culto. Se siente como un intento de apelar a un público más amplio, de ser más mainstream, pero en el proceso se convirtió en “uno más”. Killing Floor 3 es un juego competente, sí, pero también es un juego con poco corazón, un producto protocolar que cumple con todos los casilleros del género, pero que no sobresale en ninguno. Es una lástima, porque la base estaba ahí. Solo faltaba un poco de ese viejo y querido rocanrol. [i]

DESARROLLADO Y DISTRIBUIDO POR: Tripwire Interactive
GÉNERO: FPS Cooperativo
DISPONIBLE EN:
PC, PS5, Xbox Series X|S

QUÉ ONDA: La secuela que cambió el pogo por un vals prolijo.
LO BUENO: El sistema de desmembramiento es un espectáculo gore. Las bases del cooperativo siguen funcionando.
LO MALO: Perdió mucha identidad. Mapas y personajes genéricos. La progresión es un grindeo de manual.

Este análisis de Killing Floor 3 fue realizado a través de un código de PC provisto por sus desarrolladores.



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Redactor Nazmilia

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