La 30ª edición del Manga Barcelona contó con la visita de Shinichi Ishizuka, dibujante y guionista del manga Blue Giant, publicado por Distrito Manga, y de Number 8, editor de la obra original y guionista de su adaptación al anime, distribuido por Selecta Vision.
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El 6 de diciembre de 2024, en el Auditorio del Manga Barcelona, se proyectaba la película de animación japonesa Blue Giant (2023), unos pocos meses después de su estreno en salas de cine en nuestro país, con un cierto retraso respecto a su estreno en Japón y su debut en festivales internacionales, y ya con la posibilidad de adquirirla en formato físico, distribuida por Selecta Vision, traducida al castellano y catalán, tanto en idioma como en subtítulos, y tras su llegada a diferentes plataformas de vídeo. Los asistentes a esa proyección pudieron asistir a un momento memorable, al contar con la presencia de Shinichi Ishizuka, autor del manga original, y de Number 8, editor de la obra original y guionista de su adaptación al anime. Dirigida por Yuzuru Tachikawa y producida por el estudio de animación japonés NUT, la película ganó el Premio Auditorio del Manga Barcelona 2024, un reconocimiento a la calidad de la misma, recogida a través de las votaciones de los asistentes a las diferentes proyecciones del certamen. Probablemente, uno de los mejores animes del año.
Number 8 también es el escritor de la novela Pianoman (2023), firmada con el nombre de Eito Namba, una obra que sirve de contrapunto al manga y al anime al centrarse exclusivamente en la vida del personaje de Sawabe Yukinori, uno de los coprotagonistas de la historia, y esencial en la trama, puesto que además de su virtuosismo con el piano, es un músico de formación, con estudios realizados desde muy pequeño en la escuela familiar, con una experiencia y contactos en el sector que permitirá avanzar al grupo musical creado con sus nuevos y ambiciosos amigos. No es una novelización de la película, al contrario, es un excelente complemento a la trama desarrollada, teniendo en cuenta que en el anime hay una parte muy importante dedicada a las actuaciones en directo de los protagonistas. Pero Number 8 sobre todo destaca por el mérito de ser el editor de un manga exitoso cuya temática principal es el jazz. Su cara debió reflejar asombro, perplejidad y estupefacción cuando un mangaka le presentó la propuesta de realizar una obra dibujada sobre jazz.

Después de ver el anime resulta aún más increíble la decisión, puesto que la película cuenta con una característica fundamental y diferencial: una banda sonora espectacular. La música está creada por la virtuosa pianista Hiromi Uehara, que además interpreta las piezas del personaje de Yukinori Sawabe, y cuenta con la participación de Shun Ishikawa, batería del grupo de música Millennium Parade, y del saxofonista Tomoaki Baba para interpretar las piezas de Dai Miyamoto, protagonista de la historia. Conectar a nivel técnico está al alcance solo de los entendidos, pero sí los espectadores podrán conectar a nivel emocional, tanto por la música como la emoción emanada de sus intérpretes. En la película también escuchamos el tema Low Flame (1962), del saxofonista Sonny Stitt (1924-1982), realizando un cuarteto con el organista Don Patterson (1936-1988), el guitarrista Paul Wedden (1923-2011) y el percusionista Billy James (1936-2009), en una entrañable secuencia al inicio de la película que muestra claramente esa conexión emotiva con las circunstancias del momento.
Aunque la verdadera banda sonora del manga original requerirá del esfuerzo del lector, que deberá de buscar por su cuenta las innumerables e interesantes referencias, cuando en las viñetas se recuerda a músicos míticos como Benny Golson (1929-2024), Hank Mobley (1930-1986), Johnny Griffin (1928-2008), Louis Armstrong (1901-1971) o Sonny Rollins (1930), entre muchos otros. La proeza del dibujante ha sido la de conseguir la emoción de la música con el dibujo, la composición y el encuadre de las diferentes interpretaciones de los temas, que si bien resulta espectacular en el manga, es absolutamente fascinante en el anime.

Gracias a la confianza mostrada por el editor, Shinichi Ishizuka ha podido desarrollar su intención doble de publicar una historia interesante para los lectores que a la vez sirviera de difusión del jazz, una de sus grandes pasiones. La serie original de cinco volúmenes en formato kanzenban, Blue Giant (2013-2016), se publica desde 2024 por primera vez en castellano por Distrito Manga, sello del Grupo Editorial Penguin Random House, con traducción de Marc Bernabé y con el asesoramiento terminológico de Manel Vázquez López. El manga originalmente se publicó en la revista japonesa quincenal Big Comic (1968-) de la editorial japonesa Shōgakukan, con una tirada de medio millón de ejemplares. El éxito del manga impulsó el desarrollo de tres secuelas: Blue Giant Supreme (2016-2020), que transcurre en Europa, Blue Giant Explorer (2020-2023), y Blue Giant Momentum iniciada en 2023. Entre las cuatro serie se calcula que hay más de trece millones de ejemplares vendidos en Japón hasta la fecha, sin incluir las versiones inglesa, francesa y, ahora, castellana.
El protagonista absoluto de la historia es el joven Dai Miyamoto, cuyo carácter «Dai» en japonés significa «grande o principal», palabra que, a su vez, se inspiraba en el álbum y tema Giant Steps (1960), de John Coltrane (1926-1967), el legendario e influyente saxofonista, varias veces homenajeado en el propio manga. Blue es el nombre del local más importante de la capital japonesa especializado en jazz y al que el joven aspira tocar algún día pero, también, se inspira en la obra de Coltrane, en concreto en el álbum Blue Train (1957), el primero auténticamente de solos, considerado por el propio autor como una de sus mejores interpretaciones.
El nombre de los dos álbumes no solo contribuye en el título de la obra y del protagonista, sino en la esencia misma de la trama, puesto que el argumento gira alrededor de las vicisitudes de un adolescente que, paso a paso, quiere dedicarse al jazz profesionalmente, comenzando de cero, literalmente. En esencia, se vislumbra un paralelismo con la trayectoria del dibujante, puesto que también aprendió el oficio de forma autodidacta, empezando a publicar con más de treinta años, tras ganar un reconocido premio que le permitió debutar con una historia protagonizada por un rescatador alpinista, aunque reconoce que ya tenía en mente poder desarrollar una historia con el jazz como temática (el jazz y el montañismo son sus dos grandes pasiones), cosa que pudo abordar en su segundo trabajo. Por cierto, Gaku (Gaku: Minna no Yama, 2003-2012), fue publicado parcialmente en castellano en 2009 en cuatro tomos por Planeta Cómic, y tuvo su adaptación en la película homónima de imagen real en 2011.

Dai es un joven que queda atrapado por la música jazz tras asistir por primera vez a un concierto y decide que quiere aprender a tocar el saxo tenor, como los ídolos a los que, poco a poco, va conociendo a través de sus discos. Si bien en el anime la trayectoria de aprendizaje es más precipitada por el tiempo disponible, teniendo en cuenta que es una película autoconclusiva donde los protagonistas tienen dieciocho años, en el manga es un estudiante aún en el instituto. Las páginas permiten tener el tiempo suficiente para acompañar al protagonista en su proceso de formación, la compra del saxo (o mejor dicho, un regalo muy especial), su perseverancia diaria de ensayar hasta la extenuación a orillas del río de su ciudad, para no molestar a nadie, y hasta su particular acercamiento al solfeo para poder leer las partituras, lo que indica que hasta que no lo hace, su capacidad de aprender es producto de un soberbio oído y una capacidad innata para la música.
Porque, en el fondo, es una historia sobre la ambición de un joven para convertirse en el mejor músico de jazz del mundo a través de la pasión, la paciencia y la perseverancia, sabiendo rodearse de las personas que pueden ayudarle en el camino y aprovechando todas las oportunidades que se ponen por delante, con una gran capacidad de adaptarse a las eventualidades que vayan surgiendo. De hecho, en el manga, Dai es jugador de baloncesto en el instituto, y él mismo realiza un paralelismo de las actuaciones en directo con el saxo con un partido, en el que puedes perder o ganar, pero que siempre tienes que haber entrenado para estar preparado y darlo todo en el juego durante el partido.

Ese carácter emprendedor está arropado por un apoyo familiar clave en el desenlace, unos amigos que le animarán y acompañarán en su trayectoria y una red social cómplice, como el propietario del pequeño taller y gasolinera donde trabaja unas pocas horas a la semana, o la tienda de instrumentos musicales o los bares musicales de su ciudad: Sendai. La capital de la prefectura de Miyagi, Sendai, se encuentra a 370 km al norte de Tokio, en la costa pacífica, y cuenta con más de un millón de habitantes. Fue fundada a principios del siglo XVII por Date Masamune (1567-1636), uno de los samuráis más respetados de todos los tiempos, conocido popularmente como «El Dragón de un solo ojo», por quedar tuerto en su juventud. Considerado un gran estratega y un habilidoso guerrero con la katana, es recordado por sus importantes victorias, acumulando un gran poder político.
Por cierto, Date Masamune tiene una cierta relación con nuestro país. Fue quién envió a 23 samuráis en un viaje de siete años de ida y vuelta con el objetivo de establecer relaciones comerciales con España e Italia. La expedición también obsequió dos katanas al Papa Pablo V en el Vaticano, una reunión esencial puesto que fue uno de los motivos transcendentales de promover el viaje, después de que Masamune se convirtiera al catolicismo. Curiosamente, después de haberse reunido en enero de 1615 con Felipe III en Madrid, unos cuantos samuráis decidieron bajarse del barco cuando navegaban por el Guadalquivir, y se quedaron hasta el fin de sus días en Coria del Río a Sevilla. Y no es broma. El documental El viaje del Samurái. La misión Keicho (2019), dirigido por Ismael Gutiérrez Ruiz, explica los detalles de la expedición y las huellas de su presencia en el territorio visibles hoy en día.

Date Masamune aparece representado de forma simpática en el manga, en una historia donde la ciudad donde transcurre es crucial, entre otras razones porque en Sendai se celebra el Jozenji Street Jazz Festival durante el mes de septiembre, desde 1987, convertido en la actualidad en el evento cultural y social más importante de la ciudad, contando en la actualidad con más de cuarenta escenarios gratuitos en paralelo, con cientos de artistas invitados, aunque no solo de jazz.
Y sí, Dai Miyamoto, el protagonista de Blue Giant, tendrá su oportunidad de tocar en el festival en el manga, mostrando sus dotes de improvisación y compartiendo su don para la música, mientras que nos invita a los lectores a imaginar el sonido de su saxo y a buscar las obras de los ídolos citados en el texto. Al fin y al cabo, lo único que nos falta en la lectura es la música, puesto que el dibujo consigue trasmitir la emoción de la interpretación, el esfuerzo del solista o la complicidad entre los miembros del grupo. Shinichi Ishizuka pensó que si ya había emoción en las portadas estáticas de los discos donde aparecían posando con sus instrumentos, podría conseguir, a través de los detalles, los ángulos y los encuadres, transmitir la emoción de la interpretación intrincada que supone el saxo, el piano o la batería, y que el estudio de mangas de acción y de deporte le aportaría la habilidad final. Por cierto, reconoce que le sirvió de inspiración el manga clásico Bari Bari Densetsu (1983-1991) de Shuichi Shigeno, una apasionante historia dibujada… de carreras de motos. De todo se puede aprender, no se pierdan está explosión de emociones por partida doble, en manga y anime, y lo entenderán.

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